El autoempleo y la dualidad de los padres de hoy

Las generaciones anteriores vivían en una sociedad donde no se contemplaba la necesidad de igualar derechos y obligaciones entre hombres y mujeres. A ellas se les reservaba el ámbito doméstico, la ordenación del hogar y la crianza de los hijos. A ellos se les reservaba el ámbito profesional, la obtención de la riqueza familiar y una autoridad de última instancia.

 

Afortunadamente, estas concepciones sexistas han ido perdiendo terreno. No cabe duda de que aún queda mucho por hacer en el terreno de la igualdad, pero hoy por hoy, la mayoría de parejas tienen claro que hay que repartir los papeles, especialmente si se tienen hijos, para que estos aprendan la igualdad desde el ejemplo familiar.

 

Los padres y madres de hoy llegan a acuerdos sobre el reparto de las tareas, pero procuran hacerlo desde un análisis de lo que es más conveniente para todos los miembros de la familia y partiendo de esa idea de igualdad entre sexos.

 

Por eso, cada vez es más frecuente que se den actitudes que antes ni se contemplaban, como que sea la mujer quien sigue con su carrera profesional y el hombre quien se centra en la crianza de los hijos. Sobre todo si es ella quien tiene un mejor salario.

 

No obstante, la situación más frecuente es la de que ambos padres conserven su empleo y concilien su papel de padres con el de profesionales. Por tanto, el hombre moderno ya no tiene por qué escoger entre ser la familia o su profesión. El desafío es organizarse para disfrutar ambas facetas plenamente.

 

Muchos hombres quieren ser buenos padres y además mantener una carrera profesional exitosa. En ocasiones, lograr ambas cosas es difícil, como lo es también (incluso más) para las mujeres.

 

Por eso cada vez son más los hombres que acaban apostando por el autoempleo para mejorar la conciliación entre su vida laboral y familiar.

 

La mentalidad de vivir para trabajar va perdiendo adeptos a favor de la de trabajar para vivir. No se trata de socavar la importancia del empleo sino de redefinir lo que es importante en la vida y eso es algo que no debe decidirse por presiones sociales o siguiendo los roles tradicionales. Esa es una decisión que cada uno debe tomar individualmente y será una decisión acertada siempre que sea sincera.

 

El éxito no es hacer lo que los demás esperan que hagas sino lo que te haga feliz a ti, por eso la receta del éxito cambia de una persona a otra y lo que puede ser lo mejor para uno, puede no ser en absoluto una buena idea para otro.

 

Los padres que se lanzan a intentar crear su propio negocio lo hacen pensando en poder ser sus propios jefes y determinar sus horarios laborales. Estas son dos de las motivaciones más comunes y poderosas, que se basan además en el deseo de poder tener más tiempo para la familia.

 

Por el contrario, la incertidumbre y el temor al fracaso suelen ser los principales inconvenientes a la hora de dar este paso. Superar el miedo a iniciar un negocio es la barrera más difícil de romper cuando se trata del autoempleo.

 

Aquellos empleos que además permiten ser gestionados desde casa (y gracias a las nuevas tecnologías cada vez son más) pueden contribuir a la finalidad de pasar más tiempo con la familia. Pero hay que ser muy organizado y procurar tener horarios que reserven tiempo de ocio con los niños y la pareja o correremos el riesgo de convertir el hogar familiar en un espacio solo laboral.

 

El hombre de hoy no se conforma con el éxito familiar o laboral, sino que ambiciona lograr ambos sin tener que perjudicar ninguno de los ámbitos importantes de su vida.